En una entrevista, al programa local cruceño, El Titular, Víctor Hugo Velasco, presidente de la Asociación de Derechos Humanos de Bolivia, analizó la compleja coyuntura que atraviesa el país tras más de un mes de protestas y bloqueos. Según Velasco, la crisis ha escalado hasta un punto en el que las medidas de excepción ya no serían suficientes para contener el conflicto, y lo que se necesita con urgencia es la construcción de puentes de diálogo con interlocutores válidos.
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Protestas sin rumbo claro
Velasco recordó que hace más de dos semanas había planteado la posibilidad de un estado de excepción en regiones como La Paz y Cochabamba, medida que —según él— pudo haber frenado el avance de la conflictividad. Sin embargo, considera que el gobierno dejó pasar el momento oportuno y permitió que los bloqueos se radicalicen. “Hoy los manifestantes ya no buscan cambios de ministros, quieren directamente la cabeza del presidente”, señaló.
El entrevistado advirtió que la falta de control en las carreteras y ciudades ha abierto espacio para la infiltración de actores externos, incluyendo mafias internacionales y narcotráfico, que aprovechan el caos para mover mercancía ilícita. “Cuando hay paros y bloqueos, el narcotráfico circula más libremente, mueve millones y financia disturbios”, afirmó.
Silencio oficial y cuestionamientos
Uno de los aspectos más críticos, según Velasco, es el silencio del ministro de Gobierno, quien debería ser la voz principal en materia de seguridad. “El presidente no quiere que hable, porque cada vez que lo hace dice cosas que no debe”, explicó, aludiendo a casos polémicos como el de la pérdida de droga incautada y las denuncias de corrupción en instituciones clave.
Velasco comparó la situación con una enfermedad mal tratada: “Es como un cáncer que se deja avanzar. Si no se atiende a tiempo, termina por destruir todo”. Para él, la resolución de conflictos requiere paciencia y técnica, como “pelar una cebolla capa por capa”, evitando que los problemas se pudran y se multipliquen.
La necesidad de interlocutores válidos
El dirigente de derechos humanos insistió en que el gobierno carece de operadores políticos capaces de tender puentes con los sectores movilizados. Recordó que incluso la Iglesia intentó mediar sin éxito y que algunos viceministros con capacidad de negociación fueron apartados por intereses políticos. “Se necesitan interlocutores válidos, personas con autoridad y llegada real a los sectores sociales”, subrayó.
Actualmente, los manifestantes exigen la liberación de detenidos y el levantamiento de órdenes de arresto como condición para sentarse a dialogar, lo que complica aún más la posibilidad de acuerdos.
¿Renuncia presidencial?
Consultado sobre la posibilidad de que la crisis se resuelva con la renuncia del presidente Rodrigo Paz, Velasco fue categórico: “No pasa por la renuncia. Este es un gobierno de transición que podía aspirar a la reelección si demostraba manejo, pero la soberbia y la falta de humildad lo han debilitado”. A su juicio, el presidente debe abandonar la prepotencia y abrirse a un diálogo genuino.
Evo Morales y el río revuelto
Velasco también se refirió al rol de Evo Morales, quien ha planteado elecciones en 90 días. “Evo está aprovechando el río revuelto, pero no tiene opción de volver a ser presidente. La comunidad internacional ya ha cerrado esa puerta y además tiene cuentas pendientes con la justicia”, afirmó. Para él, el gobierno debería actuar con firmeza frente al exmandatario, incluso considerando su detención si existen procesos abiertos.
Conclusión
La entrevista con Víctor Hugo Velasco refleja un diagnóstico severo: Bolivia enfrenta una crisis política y social que ha desbordado los mecanismos tradicionales de contención. La falta de interlocutores, el avance del narcotráfico y la radicalización de las protestas configuran un escenario en el que la única salida viable parece ser un diálogo real y estructurado, con actores capaces de tender puentes y recuperar la confianza ciudadana.
Analisis y Opinión.
Santa Cruz.
ANN Noticias.


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